A veces creemos que con recargar la espalda, ya estamos sentados en una posición correcta. Esto es falso. Existen muchas más variables a considerar al adoptar una postura saludable.
Si bien todas nuestras sillas cuidan la ergonomía, cada modelo tiene características distintas para adaptarse mejor a tu estilo de trabajo.
Conoce algunas recomendaciones antes de comprar tu próxima silla:
- Recárgate en el respaldo. Este deberá adaptarse a tu espalda y darle soporte completo. ¡Claro! Si deseas apoyo específico, hay sillas pensadas para ello, por ejemplo con soporte lumbar.
- Elige correctamente los materiales. Hay asientos de vinipiel, de piel o de malla. Cada tecnología te ofrece beneficios distintos. Por ejemplo, si quieres sentirse fresco, una silla con malla es tu opción.
- Busca acojinados que no sean demasiado blandos, ya que se deforman más fácil y no corrigen una postura errónea. Los acojinados de poliuretano inyectado de moldeado suave te dan soporte perfecto.
- Tus pies siempre deben tocar el piso, para evitar problemas graves de circulación. Por eso, los mecanismos de ajuste de altura son tan importantes en una silla.
- Hay sillas que también te permiten modificar la profundidad del asiento. Si al final del día se te hinchan los pies o se te duermen las piernas, probablemente necesites un producto que te ofrezca esta función.
- Las ruedas correctas te dan libertad de desplazamiento sin lastimarte o cargar peso (además, cuidan que no rayes el piso) y te dan mayor soporte.
- Es importante que la base tenga 5 brazos para evitar que tu silla se vuelque.
- Los apoyabrazos (o coderas) sirven para que el peso de tus brazos los soporte la silla, en vez de tus hombros.
- Procura que tu silla sea giratoria, para que se adapte naturalmente a tus movimientos y actividades, sin generar contracturas.

